1- Sus restos estarán siempre contigo. Ya sea elijas esparcir sus cenizas en un lugar especial o simbólico, o crear un espacio memorial en tu propio hogar, podrás darle una relevancia y enaltecer la presencia de tu mascota.
2- Fortalece el proceso de duelo de un ser querido, haciendo menos traumática la despedida, sin tener que enterrarlo o botarlo de una forma inadecuada, y generando una forma de preservación.
3- Una solución más sanitaria, sin riesgos de contaminación asociados. Enterrar tu mascota en el jardín, parcela o plaza, puede conllevar riesgos de contaminación por alguna enfermedad del fallecido, e incluso causar toxicidad a los suministros de agua subterránea.
4- Ayudas a fortalecer el medioambiente, evitando que animales terminen botados en vertederos.
5- Es una alternativa más económica y definitiva, comparada con un cementerio de mascotas, donde debes pagar derechos de espacio, el entierro y luego un gasto anual.
