El funcionamiento de los hornos de incineración, se basa en la descomposición pirolítica de los materiales que se depositan en una cámara de carga denominada primaria y que por efecto del calor se transforman en gases, cuya evacuación se realiza a través de una segunda cámara denominada secundaria que se encuentra a alta temperatura y luego transitan por debajo de la solera, mejorando aún más el calentamiento y limpieza de los gases y en nuestro caso se dirigen a una tercera cámara de expansión con un tiempo total de residencia > 2 seg, de modo de conseguir a la salida de la chimenea una emisión limpia acorde con la normativa vigente, además incolora e inodora.
Los hornos que fabricamos efectúan la quema con aire controlado, en ambas cámaras. La carga se efectúa en forma manual en la cámara primaria, que se somete a una temperatura de 750 – 900 ºC luego los gases pasan a la cámara de postcombustión que se mantiene a 850 – 900°C, las que son reguladas por medio de controladores digitales de temperatura. La combustión en estas cámaras se efectúa con el volumen de oxígeno y llama adecuada para conseguir un óptimo rendimiento y cumplimiento de la normativa medioambiental.
